jueves, 31 de mayo de 2012

Rescatar (pescar) en tiempos revueltos


Viñeta de 'El Roto', publicada en el pais.com, el pasado 20 de octubre de 2008

La semana pasada conocíamos los datos del informe 'La infancia en España 2012-2013', elaborado por Unicef. Este informe concluye que los niveles de pobreza infantil han superado por primera vez el 26%. Además, el documento destaca que en sólo dos años hay más de 200.000 niños y niñas que viven en hogares con unos ingresos por debajo del umbral de la pobreza.

Este escalofriante dato pone de manifiesto que el impacto de la crisis es más fuerte en las familias con niñas y niños, detectándose casos de un empeoramiento de las condiciones de vida, que están afectando a la calidad de la alimentación, a la convivencia y a las relaciones entre padres e hijos.

Esta noticia deja entrever que las acciones enmarcadas en las políticas de atención a la infancia y adolescencia, así como el sistema de servicios sociales, no están siendo eficaces.

Los servicios sociales son servicios públicos que se dedican a paliar o corregir desajustes entre lo que las personas son capaces de hacer autónomamente en la vida cotidiana y las redes familiares o comunitarias a las que pertenecen y que les dan apoyo.

En estos últimos años el sistema de servicios sociales ha entrado en una espiral peligrosa, ya que ni palia ni corrige desajustes. Estos servicios se han transformado en contenedores y controladores sociales de personas y colectivos, que al final se han convertido en ‘clientes’ de un sistema sin capacidad para ofrecer herramientas para la autonomía. Pero en cambio, si han generado dinámicas de dependencia, basadas en el más puro asistencialismo.

Lo que sucede es que todo esto no lo genera el sistema automáticamente, por sí solo. Quién realmente lo genera, son los políticos y tecnócratas de las políticas sociales. Unos individuos que no ven más allá y que apuestan por un modelo de intervención basado en la obtención de datos cuantitativos: cuantas ayudas se han otorgado, cuantos cursos se ha realizado, cuantas rentas básicas de ciudadanía se ha solicitado, y así un largo etcétera,…

Otros, entre los que me incluyo, pensamos que hay otra forma de hacer políticas sociales. Apostamos por un modelo de servicios sociales que promueva la autonomía, apueste por la prevención, acompañe a las personas,… Intervenciones basadas en procesos cualitativos y bajo un ‘saber hacer’ fundamentado en la máxima ‘toma la caña, y te enseño a pescar’ y no ‘toma el pez directamente y ven mañana a por otro’.

Después de los últimos acontecimientos (ya ven Uds. esto es un no parar) lo que ha dejado claro el gobierno es que rescatará (pescará) a los bancos. Los ciudadanos y ciudadanas que se rescaten solos. Una demostración más, y ya van unas cuantas, de que el incremento de la pobreza infantil no es una cuestión prioritaria, permitiéndose la desvergüenza de ‘aderezarla’ con los recortes en el sistema educativo, ¿Nos seguirán vendiendo que es otra generación sobradamente preparada!, un sinsentido.


Emitido el día 31 de mayo de 2012, en el programa "Hoy por hoy" de la Cadena SER Palencia.

1 comentario:

  1. ¿Dónde queda el interés superior de los menores que aparece en toda nuestra legislación? ¿Qué pasa cuando se incumple sistemáticamente el Código Civil y la Constitución? Pues…, nada, no pasa nada. Cuando sale a luz que la pobreza, máximo agente y factor de exclusión, afecta a los niños nos sentimos tocados en nuestros sentimientos pero, si acaso, adoptamos medidas asistencialistas, de tipo caritativo o benéfico, no exigimos el cumplimiento de las leyes internacionales, estatales y autonómicas, que son bien claras. Volvemos a mediados del siglo pasado cuando el hambre dependía de si cumplías, caías bien o no, a los que todo tenían. No podemos negar a nadie y especialmente a los más pequeños el deber y derecho a vivir la mejor vida, no podemos negarles, tal como dice Funes, ni “ser” ni “llegar a ser”.

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